Últimamente he pensado tanto que sentí la necesidad de abrir esto y ponerme a escribir como loquita del centro pero con una computadora a la mano.

Me da risa el título rimbombante que claramente aún no tengo — "Ingeniera en Ciencia de Datos" se contrapone tanto con "Tarotista" que cuando la gente se entera veo cómo se sacan de onda durísimo, se siente que una de las dos cosas sobrara. Como si en algún punto hubiera tomado una mala decisión. Me interesa mucho esa aparente contradicción.

No entiendo. Si alguien me dijera que es científica de datos y lee tarot me encantaría saber cómo es que llegó a interesarse por esos dos tópicos que parecen tan distintos, pero también entiendo que es tonto pensar que la gente va a interesarse por lo mismo que yo.

Mientras más conozco la estadística, más me cuesta verlos como mundos tan distintos. No porque hagan lo mismo. No porque lleguen a las mismas conclusiones. Sino porque siento que ambos nacen de la misma obsesión. Encontrarle sentido al caos.

Porque, ¿qué es un dataset realmente? Miles de filas. Miles de personas. Miles de decisiones. Un montón de números que, honestamente, no significan nada. Todavía.

Y una tirada de tarot tampoco significa nada. Todavía.

"todavía."

Creo que esa es la palabra importante. Porque ni los datos ni las cartas vienen con instrucciones. No dicen "esto significa esto". Somos nosotras las que empezamos a conectar cosas.

¿En qué momento un montón de puntos deja de ser solamente un montón de puntos y se convierte en un patrón? Porque un patrón tampoco existe por sí solo. Existe hasta que alguien lo reconoce. Con razón dicen que los patrones son muy humanos — a veces me siento como uno, creo que solo existo hasta que alguien me reconozca. ¿Pero en serio existen esos patrones, o no?

Porque si nadie hubiera visto una regularidad en el movimiento de los planetas, ¿existían las leyes de Kepler antes de Kepler? Obvio sí, pero el patrón no. El patrón apareció cuando ese brother fue capaz de verlo.

Hay una frase que escucho muchísimo. "Los datos hablan por sí solos." No sé. Nunca he visto un Excel o el resultado de una query hablar. Más bien siento que hacemos preguntas hasta que los datos empiezan a responder alguna. Y las preguntas importan muchísimo más de lo que la gente piensa.

No encuentras lo mismo si preguntas "¿qué pasó?" que si preguntas "¿por qué pasó?" Ni encuentras lo mismo si preguntas "¿qué variable explica esto?" que si preguntas "¿estoy segura de que esto necesita una explicación?" — porque por culpa de no hacerme la última pregunta he caído en muchos rabbit holes.

Creo que toda la ciencia se resume un poquito en aprender a hacer las preguntas correctas.

También me da mucha risa que nuestro cerebro esté obsesionado con encontrar patrones. Los vemos en las nubes. En las estrellas. En los mosaicos del baño. En una canción que sonó justo cuando tenía que sonar. En el mensaje que llegó, o que no. Y también en los datos.

La diferencia, supongo, es que en ciencia de datos después viene la parte menos cute y romántica. La de intentar demostrar que el patrón sí existe y que no estamos locas y no nos estamos imaginando nada. Porque encontrar patrones es una habilidad increíble. Pero es muy gracioso entender que cuando los encontramos donde no existen, no es locura. Tiene otro nombre.

"sesgo, lol."

Creo que por eso nunca he sentido que mi interés por el tarot choque con mi interés por la estadística. Porque yo no disfruto el tarot por las respuestas — obvio me emocionan, y me importa demasiado si esta vez va a salir La Estrella y por fin va a dejar de salir La Torre. Pero más allá de eso disfruto muchísimo las preguntas.

Me gusta porque me obliga a pensar desde un lugar distinto. Porque a veces hace preguntas que yo no me habría hecho sola — o quizá sí, pero no me atrevo a hacerlas porque, en el fondo, no quiero saber la respuesta.

Y es chistoso que eso también hace un buen análisis de datos. No siempre te responde algo. A veces solo te hace darte cuenta de que estabas haciendo la pregunta equivocada.

Hay algo muy bonito en aceptar que probablemente nunca vamos a entender el mundo completo. Entonces hacemos modelos. Le preguntamos al péndulo. Creamos mapas. Inventamos teorías. Diseñamos algoritmos. Le decimos al universo que nos muestre la probabilidad de que algo suceda. Escribimos ecuaciones. Hacemos tiradas. Todo intentando reducir algo que es muchísimo más grande que nosotros.

Y me pregunto si eso no es lo más humano del mundo.

No querer tener razón. Querer entender. Aunque sea un poquito. Aunque sea a veces. Aunque sea al menos una vez en la vida.